
Del barrio al mundo, Daddy Yankee sigue conquistando fans por todas partes. Le pone el cuerpo a su carrera y se somete sin quejarse a extensas jornadas de entrevistas promocionales, como las que ofreció en Buenos Aires en estos días. El puertorriqueño, sinónimo de la música urbana, se refirió a distintos momentos y aspectos de su carrera, a sus orígenes y a su futuro. En noviembre visitará la Argentina y llegará a Tucumán con el show de presentación de "Mundial", su último disco.
Cambiando las "r" intermedias o finales de las palabras con la "l", al
estilo de los puertorriqueños, habla sin poner condiciones.
Daddy Yankee
aludió al particular momento del negocio de la música y fijó posición.
El barrio y sus enseñanzas, la composición y su futuro inmediato, la
gigantesca gira que lo traerá a Tucumán en noviembre (al club Central
Córdoba) por primera vez... De todo eso habló tranquilo y sin apuro.
- Hace unos años parecía que el reggaetón sería una moda pasajera. ¿Cómo se instaló con tanta fuerza?
-
El reggaetón es pasión y sentimiento y un estilo de vida que va más
allá de lo musical. Por eso nuestros pasos desde hace 20 años están
firmes, y seguimos captando fans, que siguen uniendo al movimiento.
- El barrio es algo que está muy presente en tus canciones...
-
Nunca voy a olvidar de dónde vengo, es difícil sacarlo cuando uno vivió
toda la vida en un barrio. Es donde están las amistades, allí forjé mi
ser, conocí la lealtad, la palabra de hombre, descubrí mi intuición para
saber quién me quiere o quién me quiere hacer daño...
- ¿Hay mucha gente que quiere hacerte daño?
- Es parte de tener éxito. No se da directamente porque soy sigiloso, soy una persona que aprendió a estar donde quiere.
- ¿Cómo se explica ese éxito?
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Si dijera que tengo la fórmula, mentiría. Simplemente pongo el corazón y
lo que aprendí a través de la vida, y lo combino en mi música. Es algo
muy natural y espontáneo.
- Hace un tiempo venís diciendo que tenés una gran afinidad con la cumbia villera. ¿Por qué?
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Cuando vine al país (Argentina) escuché el género, y sé de muchos
intérpretes que tradujeron nuestros temas, los escucharon muy bien. Por
eso los conocí y me resulta muy interesante. La situación del barrio es
igual, sin importar el lugar del mundo. Cambian los escenarios pero es
el mismo idioma de echar hacia adelante.
- ¿Ya trabajás en nuevos temas, aunque "Mundial" sea nuevo?
-
Tengo todo el formato nuevo: el disco, la tarima, los efectos, las
luces. Estoy en la transmisión del álbum, y estoy preparando la secuela,
que espero que salga en noviembre o a principios de 2011. En medio de
la gira estoy grabando; va a ser un trabajo con remezclas y también
nuevas canciones.
- ¿Estás componiendo? ¿Cómo es ese proceso?
-
En realidad la musa fluye con tranquilidad, en el momento que llega hay
que aprovechar. No llega diciendo "hoy grabo". Es espontáneo y hay que
saber aprovechar el momento.
- El reggaetón es un negocio. Las compañías apoyan a los artistas del género aunque hablen mal de ellas...
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En términos empresariales... Yo veo el arte con pasión, y soy
apasionado. Reconozco que termina el arte y empieza el negocio. Pero
aprendí a hacer el arte yo mismo, no hay mejor manera que ser dueño de
uno mismo y negociarlo.
- ¿Estás cansado después de cuatro días de entrevistas?
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Ya estoy terminando, me animo más. Soy agradecido y sé que tengo que
cumplir con los medios, porque es la forma de que los argentinos
conozcan de cerca mi persona, y poder llegar a mis fans. Es la forma de
estar cerca.
- ¿Qué tiene "Mundial"?
- Exitos. Tres sencillos
muy fuertes. Varios número uno en EE.UU., y ahora tres nominaciones
para el Grammy. Lo estoy disfrutando mucho.
- Los tucumanos te esperan en noviembre.
- No conozco tu ciudad, pero sé que habrá una linda fiesta. Espérenme con ganas de bailar.